Ronaldo se encarama al Pichichi con 4 goles en una actuación colectiva brillante del conjunto blanco. El Sevilla no se presentó al partido. Ozil y Benzema, sobresalientes.
El Real Madrid vuelve a la capital española tras su paso por Sevilla con dos objetivos cumplidos: uno, retrasar el alirón del FC.Barcelona; y dos, que Ronaldo supere momentáneamente a Messi en
la lucha particular por ser el máximo goleador de la Liga. Y lo hizo
sin aparente esfuerzo, pues el Sevilla no se lo exigió en ningún
momento. Ramos, el propio Ronaldo y Kaká pusieron
mucha tierra de por medio en una primera parte brillantísima de los
madridistas. El Sevilla intentó recortar en la segunda mitad con un gol
de Negredo, pero fue imposible deshacer ya todos los
destrozos que habían generado. E incluso consiguió despertar así al
animal Ronaldo, que terminó por certificar la goleada (2-6) con tres
nuevos tantos que dejaron su espectacular cuenta particular en cuatro
dianas para superar la cincuentena en lo que va de temporada.
Nada más comenzar el partido, los primeros síntomas dejaron muy a las claras lo que estaba a punto de suceder. Esto es, una sesión de baño y masaje del Real Madrid. Gregorio Manzano apostó por reforzar el centro del campo con Medel, Zokora y Romaric, pero no le sirvió ni para robar balones ni mucho menos para hacerlos rodar. Ni presionaban la salida del balón de la defensa blanca en campo contrario, ni lo hacían en su propio campo, dejando vías rápidas directas hacia la portería de Varas. Y en lo que se refiere a la posesión, se contaron por manojos los balones que el Real Madrid le robó de los mismos pies al Sevilla a apenas diez metros de la línea del área, siendo así imposible que el cuero le llegara en condiciones a unos Negredo, Capel y Kanouté invisibles a los ojos de los aficionados. Así, ante un Madrid que salió con todo el arsenal, el campo anduvo inclinado constantemente hacia la portería de Varas en una primera mitad que fue suficiente para desequilibrar el encuentro.
Y es que con toda la libertad posible sobre el rectángulo de juego, y pese a la supuesta relajación que se esperaba al saberse en tierra de nadie en la clasificación, jugadores fantasiosos como Benzema, Ronaldo, Kaká, Xabi u Ozil se crecieron hasta practicar un fútbol que parecía más propio de un videojuego: taconazos, paredes, incorporaciones de los laterales, balones en profundidad, tiros lejanos, centros laterales, jugadas de estrategia, desbordes, regates… no hubo ni un solo recurso futbolístico conocido que no practicaran los jugadores blancos, y que no lo hicieran con brillo y eficiencia además.
Así, con más de una decena de ocasiones de gol a favor antes del descanso, los pupilos de Mourinho se marcharon ya a los vestuarios en tiempo de asueto con el partido resuelto merced a un claro 0-3 en el electrónico. Ramos marcó de cabeza al saque de un córner a los veinte minutos. Después de estrellar un testarazo en el poste, Ronaldo marcó el primero de sus cuatro a la media hora tras fusilar a Varas desde el punto de penalti gracias a una asistencia de Pepe y a la inestimable pasividad de la zaga hispalense. Y con la primera parte expirando, Kaká marcó el tercero con un precioso tiro ajustado desde el balcón del área después de una buena cesión de Ozil.
Nada más comenzar el partido, los primeros síntomas dejaron muy a las claras lo que estaba a punto de suceder. Esto es, una sesión de baño y masaje del Real Madrid. Gregorio Manzano apostó por reforzar el centro del campo con Medel, Zokora y Romaric, pero no le sirvió ni para robar balones ni mucho menos para hacerlos rodar. Ni presionaban la salida del balón de la defensa blanca en campo contrario, ni lo hacían en su propio campo, dejando vías rápidas directas hacia la portería de Varas. Y en lo que se refiere a la posesión, se contaron por manojos los balones que el Real Madrid le robó de los mismos pies al Sevilla a apenas diez metros de la línea del área, siendo así imposible que el cuero le llegara en condiciones a unos Negredo, Capel y Kanouté invisibles a los ojos de los aficionados. Así, ante un Madrid que salió con todo el arsenal, el campo anduvo inclinado constantemente hacia la portería de Varas en una primera mitad que fue suficiente para desequilibrar el encuentro.
Y es que con toda la libertad posible sobre el rectángulo de juego, y pese a la supuesta relajación que se esperaba al saberse en tierra de nadie en la clasificación, jugadores fantasiosos como Benzema, Ronaldo, Kaká, Xabi u Ozil se crecieron hasta practicar un fútbol que parecía más propio de un videojuego: taconazos, paredes, incorporaciones de los laterales, balones en profundidad, tiros lejanos, centros laterales, jugadas de estrategia, desbordes, regates… no hubo ni un solo recurso futbolístico conocido que no practicaran los jugadores blancos, y que no lo hicieran con brillo y eficiencia además.
Así, con más de una decena de ocasiones de gol a favor antes del descanso, los pupilos de Mourinho se marcharon ya a los vestuarios en tiempo de asueto con el partido resuelto merced a un claro 0-3 en el electrónico. Ramos marcó de cabeza al saque de un córner a los veinte minutos. Después de estrellar un testarazo en el poste, Ronaldo marcó el primero de sus cuatro a la media hora tras fusilar a Varas desde el punto de penalti gracias a una asistencia de Pepe y a la inestimable pasividad de la zaga hispalense. Y con la primera parte expirando, Kaká marcó el tercero con un precioso tiro ajustado desde el balcón del área después de una buena cesión de Ozil.
En la segunda mitad, el Sevilla ajustó un poco mejor sus posiciones y maquilló un poco su imagen en los primeros compases. El Real Madrid salió con dos marchas menos tras el descanso y rondando la hora del partido se acusó aún más con las sustituciones de Kaká y Xabi por lesión. Así, Negredo recortó distancias con un fuerte disparo
desde la frontal del área al minuto sesenta. Pero lo cierto es que
estando el Madrid como estaba, y estando el Sevilla como estaba, al final el que terminó por matar el encuentro fue el cuadro merengue
al contraataque aprovechando los huecos y las facilidades defensivas
que añadió el Sevilla a su ya de por sí desastrosa noche. Y fue más
concretamente Ronaldo el que se encargó de poner la puntilla y
certificar la goleada con nada menos que tres nuevos tantos que le dejan por encima de Messi y por encima de la inverosímil frontera de los cincuenta goles en la presente temporada.
El cuarto para los blancos y segundo para el portugués llegó tras un fallo del propio Negredo apenas cinco minutos después del tanto hispalense. Ronaldo aprovechó el regalo para fusilar a Varas dentro del área. Mismo final que tuvo un contraataque merengue cuatro minutos más tarde aprovechando el ‘7’ un fuera de juego mal tirado por la zaga local. Y el sexto de la noche llegó tras una lujosa triangulación en largo entre Ozil y Benzema que Cristiano se encargó de rematar a puerta vacía. Cuando el Real Madrid enfilaba ya casi los vestuarios, Negredo marcó su segundo e infructuoso gol para maquillar así un poco más el resultado. Porque fue para lo único que sirvió. Y es que aunque Manzano alejó a los suyos de la capital andaluza, bien parecían todos de feria menos las recién estrenadas recogepelotas, la única buena noticia en Nervión hoy. Mucho se esforzó en alejarlos del Real, y al final fue el Real el que terminó por fagocitar al Sevilla.
El cuarto para los blancos y segundo para el portugués llegó tras un fallo del propio Negredo apenas cinco minutos después del tanto hispalense. Ronaldo aprovechó el regalo para fusilar a Varas dentro del área. Mismo final que tuvo un contraataque merengue cuatro minutos más tarde aprovechando el ‘7’ un fuera de juego mal tirado por la zaga local. Y el sexto de la noche llegó tras una lujosa triangulación en largo entre Ozil y Benzema que Cristiano se encargó de rematar a puerta vacía. Cuando el Real Madrid enfilaba ya casi los vestuarios, Negredo marcó su segundo e infructuoso gol para maquillar así un poco más el resultado. Porque fue para lo único que sirvió. Y es que aunque Manzano alejó a los suyos de la capital andaluza, bien parecían todos de feria menos las recién estrenadas recogepelotas, la única buena noticia en Nervión hoy. Mucho se esforzó en alejarlos del Real, y al final fue el Real el que terminó por fagocitar al Sevilla.
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